Enero 2026 · Salta, Argentina
A casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, el silencio del salar tiene un sonido propio. El viento golpea distinto, la respiración se siente más corta y el horizonte parece no terminar nunca. En este entorno imponente, cada jornada nos recuerda que trabajar aquí no es solamente un desafío técnico: es, sobre todo, un desafío humano. Y el desafío se duplica cuando se comprende lo remoto del lugar y el tiempo que requiere llegar hasta allí.
Hace dos años, entendimos que debíamos dar un paso más para cuidar a quienes formamos parte de esta compañía. Que la altura nos exigía algo diferente, algo más profundo. Y así iniciamos un camino de transformación para fortalecer nuestro servicio médico en sitio. Lo que no imaginábamos entonces era el impacto que este esfuerzo tendría.
Los resultados están a la vista: solo en 2025, pudimos asistir con éxito al menos a cinco personas en situaciones realmente críticas, demostrando el impacto real de este trabajo conjunto.
Ese es el valor real de todo lo que hicimos y seguimos haciendo.

Un servicio médico que responde cuando la altura exige más
La altitud nos plantea riesgos concretos: menor oxígeno, síntomas que aparecen sin aviso, fatiga que llega más rápido y tiempos largos para llegar a un centro urbano. Por eso impulsamos un plan integral basado en equipamiento de calidad, protocolos sólidos y capacitación continua.
Hoy contamos con:
• Un servicio médico 24/7 operado por ECCO.
• Dos médicos y cuatro enfermeros residentes en sitio.
• Dos ambulancias 4×4 equipadas para terrenos complejos.
• Laboratorios móviles, cámara hiperbárica, medicación crítica y tecnología avanzada.
• Protocolos auditados por nuestros equipos y por el Grupo Eramet.
• Procedimientos de aeroevacuación actualizados.
• Campañas de salud y simulacros programados.
• Y un convenio con POSCO que amplía la capacidad de respuesta.
Tecnología que marca la diferencia
En las últimas semanas sumamos un ecógrafo portátil de última generación, una herramienta que ya comienza a marcar la diferencia. Nos permite valorar lesiones musculares, neumotórax, abdomen agudo o accesos venosos en minutos, sin necesidad de traslado.
Podemos atender en campo, compartir imágenes en tiempo real con especialistas de Salta o Buenos Aires, y entrenar a nuestro equipo en procedimientos críticos.
A esto se suma un laboratorio satelital del tamaño de un dispositivo de mano —apenas 15 por 10 centímetros— que permite realizar determinaciones críticas en el momento. Con solo unas gotas de sangre obtenemos resultados claves para orientar diagnósticos con mayor precisión, tanto en casos cardiovasculares como respiratorios. Esta capacidad de respuesta inmediata cambia por completo la toma de decisiones médicas en campo y habilita intervenciones tempranas que pueden salvar vidas.
Escuchar al cuerpo y reconocer a tiempo sus señales es fundamental para la prevención. Joe Fordham, Director de Servicios a la Operación de Eramine, es uno de los casos donde este laboratorio portátil resultó decisivo: gracias al análisis inmediato obtenido en Sitio, el equipo médico pudo realizar una aproximación diagnóstica certera y actuar sin demora, evitando un cuadro que podía derivar en un infarto.

Joe lo resume así:
“Trabajar a más de 3.800 m s. n. m. no debe tomarse a la ligera. En 2024 sumamos protocolos, redes con colegas vecinos y un avión para evacuaciones. Pero nada de eso sirve si ante un síntoma no vas al Centro Médico y seguís las indicaciones. Yo dudé del ‘ya va a pasar’ y evité un evento que pudo terminar en infarto. En la altura, escuchar el cuerpo y pedir ayuda es cuidarnos”.
En este sentido, Alejandro Moro, CEO de Eramine, afirma: “Estos años fueron clave. Mejoramos equipamiento, procedimientos y formación y la logística de evacuación con un propósito concreto: salvar vidas”.
Y lo logramos: cinco vidas salvadas.
Cinco veces en las que la tecnología, el protocolo y el equipo hicieron lo que debían hacer, exactamente cuando hacía falta.
El equipo que sostiene esta historia
Responder en la altura exige más que conocimiento médico: exige templanza, rapidez y coordinación. Nuestro equipo entrena para actuar en emergencias cardiovasculares, traumatismos, episodios neurológicos y casos asociados al mal de montaña.
“Acá cada minuto vale oro”, cuenta Bernabé Louytaf, responsable de nuestro equipo médico. “Contar con estos equipos y con protocolos claros nos permite actuar con precisión. Y gracias a eso, cinco personas hoy están vivas”.
En un entorno donde todo está lejos, la respuesta empieza por estar preparados.
Nuestro compromiso: seguir cuidándonos
Para nosotros, la salud y la seguridad ocupacional son centrales. No son un objetivo más: son parte del compromiso que compartimos con todo el Grupo Eramet. Y ese compromiso nos impulsa a seguir invirtiendo, mejorando y avanzando.
“Estar a la altura en la altura es más que una frase”, destaca Bruno Sicard, director médico del Grupo Eramet. “Refleja cómo trabajamos y lo que vamos a seguir construyendo: un servicio médico preparado, un equipo comprometido y un entorno más seguro para todos”.
En un territorio donde la naturaleza impone sus reglas, elegimos responder con preparación, tecnología, dedicación y humanidad.
Y cada una de las cinco vidas salvadas nos recuerda por qué este camino vale la pena.
Seguimos trabajando para estar —siempre— a la altura de la altura.