En la Puna salteña, el cuerpo reacciona diferente. A miles de metros sobre el nivel del mar, el paisaje impone su propio ritmo y convierte cada jornada en un desafío físico. La altura impacta en la respiración, en los músculos y en el nivel de energía. El cuerpo debe esforzarse para adaptarse.

En este entorno exigente, la actividad corporal deja de ser solo una opción recreativa y se convierte en una herramienta clave para promover la salud.

Por eso, en Sitio impulsamos la práctica deportiva como parte integral del bienestar del equipo. El entrenamiento mejora la calidad de vida, mantiene a las personas activas y proactivas, reduce el estrés y la ansiedad propios del roster de trabajo, así como también desarrolla capacidades como la fuerza, la velocidad y la resistencia.

A esto se suma un diferencial propio de nuestro entorno: los 3.800 metros sobre el nivel del mar. Ejercitar en altitud es un privilegio buscado por atletas de élite en todo el mundo, ya que favorece adaptaciones fisiológicas que mejoran el desempeño físico. Por este motivo, muchos deportistas realizan sus pretemporadas en ciudades como La Paz, Bolivia cuya altura alcanza los 3650 metros sobre el nivel del mar

En nuestro sitio, estas condiciones forman parte de nuestro día a día.

Nuestro equipo

En Sitio contamos con profesionales especializados: profesores de educación física. Una de las voces autorizadas es Enzo Monteros, quien en su día a día acompaña a quienes se encuentran en su turno de trabajo, enseñando y supervisando los ejercicios según las necesidades de cada persona.

Contamos con un gimnasio totalmente equipado, que dispone de 32 máquinas y un espacio cómodo, preparado para realizar entrenamiento funcional y clases de musculación. Además, se organizan caminatas en las cercanías del campamento como una forma de promover el movimiento y, al mismo tiempo, conocer y conectar con nuestro entorno. El acceso a estos espacios dentro del entorno laboral facilita la incorporación de hábitos saludables, eliminando barreras como el tiempo o la distancia.

En todos los casos, el entrenamiento se adapta teniendo en cuenta condiciones previas como lesiones, molestias o patologías, como dolor lumbar o problemas de rodilla y hombro. El objetivo es garantizar una práctica segura y adecuada para cada miembro del equipo.

Otra de las actividades que se destacan son las pausas activas durante la jornada laboral: propuestas breves de cinco minutos que los profesores realizan en oficinas y espacios de trabajo. Estas micro sesiones permiten mejorar la movilidad, la flexibilidad y reactivar el cuerpo para continuar el día con mayor energía y seguridad.

En Sitio, son muchos quienes encuentran en el gimnasio un espacio de motivación, energía y superación personal. La cercanía y disponibilidad de estas actividades facilita que cada vez más personas se animen a incorporarlas a su rutina.

Como explica el profesor Enzo Monteros:

“Entrenar no solo fortalece el cuerpo, también fortalece la mente. Nuestro objetivo es que cada trabajador pueda aprovechar este entorno como lo haría un atleta de alto rendimiento, siempre con seguridad y acompañamiento profesional”.

Somos parte de la Puna y entendemos sus desafíos. En Eramine trabajamos cada día para acompañar el desarrollo profesional de nuestro equipo con bienestar físico y mental, promoviendo una cultura donde la salud y el movimiento también son parte de nuestro proyecto.