A más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, en el corazón de la Puna salteña, se encuentra el Salar Centenario-Ratones, ubicado en el departamento Los Andes, al noroeste de la provincia de Salta. Es un paisaje inmenso donde el viento sopla con fuerza, el aire es seco y las temperaturas presentan grandes amplitudes térmicas. A pesar de las condiciones extremas, este territorio alberga una biodiversidad única, con especies como vicuñas, flamencos andinos, suris y zorros, que conviven con una vegetación adaptada a este ambiente de altura. 

Este es también el hogar de la comunidad Kolla, uno de los pueblos originarios que habita la región andina desde hace generaciones. Su historia, identidad y forma de comprender el mundo están profundamente ligadas al territorio. Para los pueblos andinos, la relación con la naturaleza se construye desde el respeto, el equilibrio y la reciprocidad. Los conocimientos, las ceremonias y las tradiciones que aún hoy conservan forman parte de un valioso patrimonio cultural transmitido de generación en generación. 

En la tradición andina la Pachamama ocupa un lugar muy importante. La palabra proviene del quechua: «Pacha» hace referencia al mundo, al universo, al tiempo y al territorio; mientras que «Mama» significa madre. Representando a la naturaleza como origen y sostén de la vida, proveedora del agua y los alimentos. 

Por este motivo, cada 1º de agosto se lleva adelante una ceremonia de agradecimiento en la que se ofrecen alimentos, bebidas y otros elementos simbólicos como muestra de gratitud por lo recibido y para pedir bienestar, salud, prosperidad y abundancia para el nuevo ciclo que comienza. En la tradición andina, agosto es conocido como el mes de la Pachamama, ya que se considera el inicio de un nuevo ciclo para la tierra y las actividades productivas. Si bien el momento más significativo es el primer día del mes, las ceremonias y ofrendas suelen extenderse durante todo agosto. 

Existen distintas formas de celebrar esta tradición en los Andes, ya que cada comunidad conserva sus propias costumbres. En nuestro caso, acompañamos la ceremonia respetando las prácticas de la comunidad Kolla de Santa Rosa de los Pastos Grandes, quienes mantienen viva esta tradición siguiendo los saberes heredados de sus antepasados. Cada paso del ritual, cada ofrenda y cada gesto poseen un significado particular y reflejan el profundo vínculo entre las personas y la naturaleza. 

Como cada año, en Eramet Eramine tuvimos la oportunidad de compartir esta celebración junto a la comunidad y las personas que trabajan en Sitio, acompañando una ceremonia que nos permitió conocer más sobre su cultura, sus valores y el significado de esta tradición ancestral. La jornada incluyó el tradicional ritual de ofrendas a la Pachamama y un almuerzo con comidas típicas especialmente preparado para la ocasión en los comedores de nuestro sitio, generando un espacio de encuentro y reflexión. 

Celebrar la Pachamama representa mucho más que participar de una ceremonia. Es una oportunidad para reconocer y valorar la riqueza cultural de las comunidades que habitan este territorio, aprender de sus tradiciones y fortalecer el respeto por la identidad local. En Eramine creemos que construir vínculos sólidos también implica comprender, aprender y acompañar las costumbres de quienes forman parte del lugar donde desarrollamos nuestras actividades, promoviendo una convivencia basada en el respeto, el diálogo y el reconocimiento mutuo.